viernes 3 de junio de 2011

El casino

Muy poca literatura se ha realizado acerca de uno de los lugares más enigmáticos del mundo. Quizás porque las calles del barrio de Parque Chacabuco no son tan luminosas como las de las vegas, o porque la popularidad del barrio encantado no es la de las grandes localidades del mundo, o seguramente, para mantener en secreto este lugar de maldad y oscuridad.

lunes 9 de mayo de 2011

El encuentro

El olor al tiempo es una mezcla de aromas a arena, relojes y un dejo de perfume de muerte. No se siente seguido, pero provoca casi la misma sensación de tristeza que el olor a agua. El olor del tiempo es una leve fragancia amarilla, pero casi azul. Cuando lo sentimos, un espacio vacío se apodera del oledor. Quizás usted no me lo crea, pero ese tarde de mayo yo sentí claramente el olor del tiempo mientras ingresaba al subte. Y por más de que no lo había sentido nunca lo reconocí de inmediato. Es sutil pero creo que cualquiera podría reconocerlo.

miércoles 23 de febrero de 2011

La rosa encantada de Parque Chacabuco

Como todos saben, las calles del barrio de Parque Chacabuco esconden secretos, desamores, angustias atroces, penas irreparables, deseos apasionados y mil y un mujeres que a cambio de un beso dejan su recuerdo impoluto por siempre. El semáforo de Malvinas y Directorio, las lluvias en los pasajes, los extraños suceso del colectivo 103, la fuente de la juventud o la calesita de la eterna infancia, son, tal vez, algunos de los ejemplos más claros de lo que sucede en la zona.

Fuego

Y se apoderó de mi cuerpo un fuego,  como una llama resplandeciente. Envuelto en esa quemadura de lujuria y pasión me perdí en tus pechos besándolos, dulcemente, para que el néctar de tu hermosura nos inunde a ambos.

Mi piel frotándose contra la tuya, caminando urgidos por el calor del instinto. Abrazos de delirio, y mi lengua recorriendo te cuello, centímetro a centímetro.

viernes 10 de diciembre de 2010

Lluvia

Me gusta ver caer la lluvia desde mi ventana. Me gusta apoyar los brazos sobre el marco, la cabeza sobre los brazos y sentir el viento pegando en la cara. El sonido de los coches pasando sobre el piso mojado, las hojas moviéndose a centímetros de mi ventana y ese olor a agua tan único e incomparable.