miércoles 23 de febrero de 2011

Fuego

Y se apoderó de mi cuerpo un fuego,  como una llama resplandeciente. Envuelto en esa quemadura de lujuria y pasión me perdí en tus pechos besándolos, dulcemente, para que el néctar de tu hermosura nos inunde a ambos.

Mi piel frotándose contra la tuya, caminando urgidos por el calor del instinto. Abrazos de delirio, y mi lengua recorriendo te cuello, centímetro a centímetro.


Amándonos en un susurro de silencio y de escondite, aceleradamente, con sudor. Quiero tenerte siempre, penetrarte como recién. Escupirte al oído mis pensamientos más bajos, que tus brazos me ardan en la espalda, o que tu mano me derrita al buscar mi intimidad.
Solos, en el silencio del escondite, como hoy, como antes, como siempre. Transpirados, entre el olor de tu sexo y el mío. Apasionados, enloquecidos, recorriendo cada rincón de tu intimidad, transformándolo en delicia. Mirándote, desde tu vientre, a tus ojos cerrados que se estremecen de pasión.
Quiero que tus nalgas reboten en mí. Que me ames sentados y empapados. Quiero perderme en tu cuerpo, confundiéndome en caricias, entre tu cuello, tu vientre, tu espalda. Aferrarme a tu panza con locura, acariciar tu cintura, clavar mis uñas en vos. Apretarte con un amor explosivo, hasta que nos hierva la sangre, juntos.
Y te amo, y te siento amarme. Y te quiero y te siento quererme. Y el ritmo es nuestro, nuestros los secretos del mundo, encerrados en un beso. Y agitas la respiración, y gemís en voz baja para que nadie lo note. Y se aceleran los latidos de tu corazón, lo siento al tocarte los senos. Noto como tu sexo se transforma. Lo toco y se humedece, más y más con cada latir. Y el ritmo de tu bailar aumenta. Y subís el volumen, aunque tenés el cuidado de no hacerlo mucho. Y mi masculinidad se endurece aún más. Y volamos juntos en un éxtasis de delirio, pero aún podemos destrozarnos en mil pedazos. Podemos amarnos con más violencia. Tu cuerpo que me choca con todas sus fuerzas, y el mío que va explotando por dentro. Quiero, entonces, fundirme en vos. Quiero vivir en voz. Y las tripas explotan, las tuyas y las mías, entre incendios y besos ardientes, amándonos, amándonos.
Y es un grito ensordecedor que brota de tus entrañas pero que sale como un suspiro de tus labios. Y es un sin fin de interminables combustiones que mi sexo siente dentro tuyo. Es un resplandor de felicidad, un relámpago de emociones, todas en una, en ese momento. Y me moja tu excitación y te empapa la mía. Juntos en un abrazo de enamorados, con el cuerpo todavía caliente por el roce de nuestra piel. Y destrozados, pero juntos, nos escuchamos sonreir. Entonces vuelve un amor infantil. Un amor de escalofríos, de cosquillas, de risas, de disfraces, de besos en la mejilla, de niños que se dan la mano, de amores perfectos.

Mi amor... te amo.


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